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Urbano Lugrís en el Museo Massó y viceversa

Esta sala se encuentra en proceso de rehabilitación y ofrecerá una nueva visión de los inicios de Urbano Lugrís, como artista, vinculados a la familia Massó. Entre 1942 y 1946 le dieron alojamiento y ocupación en el complejo conservero de Bueu con el único fin de facilitarle al gran amigo de su cuñado, José Mª Castroviejo, una forma de ganarse la vida. Hasta entonces la experiencia de Lugrís parecía centrarse en trabajos ajenos al arte. El encargo de la decoración del comedor de las empleadas en la conservera carecía, en un principio, de ambición artística por ambas partes, pero será durante el desarrollo de este trabajo cuando comenzará a experimentar con diversos estilos en busca de una identidad artística propia. La relación con la empresa Massó se alarga durante cuatro años y va más allá.

Lugrís se encargará de otras tareas que le darán la posibilidad de conocer la colección del Museo Massó. A partir de entonces los instrumentos de navegación, los globos terráqueos, las maquetas de barcos, los grabados con monstruos marinos fantásticos y la colección de conchas, serán durante una década su principal fuente de inspiración y pasarán a formar parte de la iconografía lugrisiana de esta época.

En 1948 recibe el encargo, por parte de José María Massó, de diseñar la nueva capilla dedicada a los Reyes Magos cuyos bocetos se expondrán en esta sala junto con el resto de las obras, documentos y fotografías que dan testimonio de los inicios de la carrera artística de Lugrís bajo el paraguas de Massó en Bueu.