





El tramo que se conserva de las antiguas naves de la conservera del siglo XIX está siendo restaurado para ser integrado en el proyecto de la exposición permanente y acoger el área dedicada a la actividad portuaria.
La franja costera de la ensenada de Bueu quedó desocupada una vez abandonado el puerto en el período romano, y no recupera la actividad pesquera hasta el siglo XIX, cuando las embarcaciones tradicionales y barcos de vapor atracaban en los precarios muelles de madera de las salazones y luego de las conserveras.
Alrededor de estos embarcaderos y de los arenales de las playas girará la vida del nuevo núcleo urbano, un espacio público y de trabajo que ocuparán de forma muy activa las mujeres.